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El secreto - Donna Tartt

14:16


Para hablar sobre El secreto primero hay que hablar de Donna Tartt. A simple vista puede parecer una escritora como cualquier otra, estadounidense, nacida cerca del río Mississippi, influenciada por autores archiconocidos de la talla de Salinger u Orwell. Pero sí que hay algo que la hace especial. Dice que empezó a escribir a una edad muy temprana. A los cinco años ya había escrito su primer poema. Pero lo que más llama la atención de esta escritora es la escasa cantidad de libros que ha publicado hasta la fecha. Su primer libro lo logró acabar a los veintiocho años de edad, novela de la que hablaremos hoy por cierto, y que consumió ocho años de su vida. ¿Un tiempo excesivo o un sacrificio totalmente necesario? Solo los que han leído las más de setecientas páginas de El secreto lo sabrán. Su segunda incursión en el mundo literario lo hizo casi diez años después con Un juego de niños. Su última novela hasta la fecha, El jilguero, ha cultivado a numerosos lectores a lo largo de todo el mundo y le ha valido un premio Pulitzer.

El secreto (1992) como primera novela de Tartt es una puesta en escena poderosísima. Cuesta mucho decir que esta sea la primera vez que Donna haya escrito un libro (aunque la cantidad de tiempo invertida en él probablemente sea uno de los factores por los que haya acabado siento tan bueno). Protagonizada por un joven que no parece tener muy claro lo que quiere en esta vida, resulta ser un reflejo perfecto de ese pensamiento, de ese momento en sus vidas en que muchos jóvenes piensan que son libres y el mundo está lleno de infinitas posibilidades al alcance de su mano. Que el tiempo no se acabará nunca y que pueden irse dónde quieran.
      Arrogantes, frívolos, inalcanzables, así le parecen los jóvenes que componen el cuarteto de estudiantes más famosos de su nueva universidad. Una primera impresión que a lo largo de la novela se acabará por desvanecerse o, por lo menos, disiparse un poco. Será la novedad, la primera impresión, que sobrecogerá tanto a Richard. Movido por ese sentimiento que describía tan solo un par de líneas más arriba, nuestro protagonista debido a una serie de acontecimientos en su vida, decide cambiarse de universidad y mudarse a otra ciudad, dejando lo poco que tenía atrás.




¿Libertad o locura? Quizás sea un poco la mezcla de ambas cosas, pero desde prácticamente que se instala en la universidad hay alguien que llama poderosamente su atención. Esos estudiantes que se mueven con elegancia, ajenos al resto de los simples mortales del lugar, que estudian griego con un solo profesor y que hacen a saber qué cosas cuando están juntos. Ellos le obsesionan y a nosotros junto a él. ¿Quiénes son? ¿Por qué se creen mejores que el resto? ¿O acaso lo son? Parecen preguntas que podrían quedarse sin respuesta, pero fruto de una serie de maravillosas casualidades nuestro chico acaba siendo parte de ese círculo exclusivo. Así empieza la maravillosa nueva vida de Richard o quizás el declive de ésta, de la que nadie podrá prever el desenlace hasta el mismísimo final. Fiestas, quedadas, cenas que traen resacas monumentales, un pequeño paraíso en mitad de la nada que compone su vida.

Compañeros de clase, simples conocidos o amigos que nunca tuvo, ¿qué son esas cuatro personas para Richard? ¿Quién es él para cada una de ellas? Uno de los motivos por los que a Donna Tartt le "cuesta" tanto escribir sus libros es por la cercanía que generan sus personajes. Cuida mucho, muchísimo, su caracterización, los vínculos que se crean entre ellos, les dota de complejidad, les da vida. Aquí por medio del hilo conductor del conjunto logra crear una evolución palpable, cada uno de sus personajes tienen sus propios miedos y particularidades que vamos descubriendo paulatinamente. Cada uno de ellos tiene su final. Y es que llegados los últimos momentos de la novela, nadie estará a salvo. Una vez realizado el clímax de la historia, el lector se enfrenta al inevitable final y uno se termina imaginando que no será precisamente feliz. 
    Donna Tartt crea una historia en la que el misterio es uno de sus engranajes principales. Sin embargo, a diferencia de otros títulos, ya desde el principio sabemos el crimen que se ha cometido, tan solo hace falta esperar un poco para reunir todas las piezas del puzzle, puzzle que una vez reunido nos mostrará incluso más historias escondidas en su interior.

El secreto es un "thriller" protagonizado por cinco jóvenes bastante peculiares. Excéntricos, solitarios, alcohólicos y rotos por dentro, pero que se necesitan unos a otros desesperadamente. Yo te salvo y tú me salvas a mí (aunque no lo sepas), así funciona esto. Donna Tartt ha tardado casi diez años en escribir la novela, y sin duda alguna sus setecientas páginas merecen totalmente la pena. Dramática en ciertos momentos, para ser la primera novela de la autora se podría incluso llamar como ambiciosa, y es que representa un claro ejemplo de lo que significa ser joven y creer que el mundo te pertenece.


El secreto

La vida no es fácil en un college de Nueva Inglaterra si eres un chico modesto y faltode afecto que llega de California, y Richard Papen lo sabe; por eso agradece que lo admitan en un pequeño grupo de cinco estudiantes capitaneados por un profesor de literatura clásica con mucho carisma y pocos escrúpulos.Los chicos sueltan comentarios en griego y se ríen de la ingenuidad y la torpeza de los demás, pero bien mirado se pasan el día bebiendo y engullendo pastillas, hasta que un mal día lo que parecían chiquilladas se convierten en asuntos donde la muerte tiene algo que decir. Es entonces cuando Richard y su pandilla descubren qué difícil es vivir sin máscaras y qué fácil es matar sin remordimientos.En El secreto, la primera novela de la gran Donna Tartt, se unen la tensión de la novela psicológica, el ritmo de un thriller y la crónica de una juventud que pide demasiado a la vida sin saber bien qué entregar a cambio. El resultado es una obra que se cuenta entre las mejores del siglo XX.

lectura conjunta

Lectura conjunta: Best japanese books 4#

13:19



Tres veces hasta la fecha. La última hace casi dos años y mira que la idea original era hacerlo cada pocos meses. Para el que no sepa de lo que estoy hablando se trata de una lectura conjunta que hacíamos algunos por Twitter con una finalidad muy simple, ir comentando libros de autores japoneses. Os podéis dar una vuelta por el hashtag que utilizamos normalmente #LC_Bestjapbooks.
     La idea nació cuando vi en Goodreads una lista que me pareció muy interesante llamada "Best Japanese Books" y, como soy muy original, decidí que como la lista de libros era bastante larga, podríamos ir sacando por votación popular alguno cada poco tiempo. La primera vez nos enfrentamos a Confesiones de una máscara de Yukio Mishima. La segunda, Out de Natsuo Kirino. La tercera, Colegiala de Osamu Dazai. Así que después de comentarlo con algunos de los participantes de las entregas anteriores hemos decidido volver a la carga. Sin embargo, a diferencia de las primeras tres veces en el mes de mayo vamos a plantearlo de un modo un tanto diferente. En vez de elegir libros como hasta la fecha, vamos a elegir a un autor (o autora). Así que todos los que quieran apuntarse a esta propuesta tendrán plena libertad para elegir el libro que prefieran del autor (o autora) que salga elegido por votación popular. El cambio se debe a que en anteriores ocasiones hubo gente que no pudo apuntarse por haber leído ya el libro que salió, así que de esta forma queremos "recompensar" a la gente que no pudo participar y hacerlo de un modo un poco diferente al habitual. 

Hay nueve autores, más abajo tenéis unas notas sobre todos ellos, junto a un listado de algunas de sus obras. Todo el que desea participar puede votar hasta el día 24 y empezaremos la lectura conjunta el 1 de mayo


Junichiro Tanizaki 

(Tokio, 1886-1965), piedra angular de la literatura contemporánea japonesa y eterno candidato al premio Nobel, cursó estudios literarios en la Universidad imperial. Autor fundamental para el entendimiento mutuo entre Oriente y Occidente, conoció en profundidad la literatura occidental y se dejó empapar por su influencia: Poe, Baudelaire y sobre todo Oscar Wilde. Al final de la década de 1920, Tanizaki se trasladó a Kansai, donde descubrió la cultura clásica nipona y la belleza del Japón premoderno. Durante la guerra, sufrió la censura en trabajos como Las hermanas Makioka, que se convertirá en uno de los grandes éxitos de posguerra. En 1949 recibió la Orden del Mérito Cultural en reconocimiento a su laboral literaria. Tanizaki continuó trabajando de manera incansable hasta su muerte (información de la web de Satori Ediciones).

Obras: "La vida enmascarada del señor de Musashi", "La historia de un ciego", "El elogio de la sombra", "Sobre Shunkin", "Cuentos de amor", "La llave", "Hay quien prefiere las ortigas".




Yoko Ogawa

Nace en Okayama en 1962. Estudia en la Universidad Waseda de Tokio. En 1986 inicia su carrera de escritora, inspirada por sus lecturas de los clásicos japoneses, El diario de Ana Frank y las obras de Kenzaburo Oé. Ya con su primera novela, Cuando la mariposa se descompone, obtiene en 1988 el prestigioso Premio Kaien, y desde entonces su fama no ha hecho más que crecer en Japón y en el extranjero. En 1991 logra el gran premio Akutagawa por El embarazo de mi hermana, publicado por Editorial Funambulista en 2006, que se convierte inmediatamente en un best seller en su país. Muchas de sus obras se han traducido a las principales lenguas occidentales. En 2003 publica La fórmula preferida del profesor (Funambulista, 2008) que obtiene varios premios (el Premio Yomiuri, el Premio de las Librerías Japonesas y el de la Sociedad Nacional de Matemáticas «por haber mostrado la belleza de esta disciplina»). A raíz del éxito de la novela y de su adaptación al cine, a la radio y al cómic, en 2005 coescribe con el matemático Masahiko Fujiwara Una introducción a las matemáticas más elegantes. Actualmente vive con su familia en la antigua ciudad mercantil de Kurashiki y se dedica exclusivamente a la literatura (información sacada de la web de Funambulista).

Obras:  "Hotel Iris", "La fórmula preferida del profesor", "Lectura de rehenes", "Bailando con elefante y gato", "El Museo del silencio", "Los tiernos lamentos", "Amores al margen", "La piscina", "La residencia de estudiantes".


Yasunari Kawabata

Novelista japonés nacido en Osaka en 1899, graduado por la Universidad Imperial de Tokio. En la década de los años veinte formó parte de un grupo literario de jóvenes escritores conocido como neosensacionistas, partidarios del lirismo y del impresionismo en lugar del realismo social imperante. Poco a poco fue desarrollando un estilo propio, minucioso y episódico. Con frecuencia se preocupó por la exploración de la soledad y los aspectos que bordean la sexualidad humana. Kawabata fue el primer japonés que ganó el premio Nobel de Literatura en 1968, por su maestría narrativa, que expresa con gran sensibilidad el espíritu japonés. En 1972, enfermó y deprimido, se suicidó (información sacada de la página Casa del libro)

Obras: "La casa de las bellas durmientes", "Lo bello y lo triste", "Historias en la palma de la mano", "El sonido de la montaña", "El maestro de go", "País de nieve", "En el lago", "La bailarina de Izu", "Kioto", "La pandilla de Asakusa", "Mil grullas".


Banana Yoshimoto

(Tokio, 1964) estudió literatura en la Universidad de Nihon. Con Kitchen (Andanzas 151 y Fábula 17), su primera novela, ganó el Newcomer Writers Prize en 1987, cuando todavía era una estudiante universitaria, y un año después se le concedía por la misma obra el premio literario Izumi Kyoka. Entre otros galardones, ha recibido en Italia el prestigioso Premio Scanno. Yoshimoto es ya autora de una dilatada pero exquisita obra compuesta de ensayos, novelas como N.P. (Andanzas 217 y Fábula 263), Amrita (Andanzas 481 y Fábula 263) y Tsugumi (Andanzas 653), y el libro de relatos Sueño profundo (Andanzas 591 y Maxi 011/1). Desde 1991, año en que Tusquets Editores publicó Kitchen, Yoshimoto se ha convertido, junto con Haruki Murakami, en una de las voces más prestigiosas de la literatura japonesa actual. En Recuerdos de un callejón sin salida la autora aborda, con el estilo prístino que la caracteriza, temas como el desencanto, la amistad o el amor, encarnados en personajes que buscan, en la plácida cotidianidad de los lazos afectivos, la fuerza para seguir viviendo (información de la página de Tusquets Editores).

Obras: "El lago", "Recuerdos de un callejón sin salida", "Tsugumi", "Sueño profundo", "Amrita", "N.P", "Kitchen", "Un viaje llamado vida".



Osamu Dazai 
Nace en 1909 en el seno de una familia acomodada de la prefectura de Aomari. A los 21 años se matricula en literatura francesa en la universidad de Tokio, aunque abandona cinco años después sin finalizar sus estudios. En la capital, un Dazai desheredado por su padre debido a su relación con una geisha se entrega al exceso, a la adicción  y a la esctiua. En 1935 y 1936, es candidato al Premio Akutagawa y sus relatos suscitan el interés de la crítica. En 1945, junto al final de la guerra, publica Cuentos de cabecera, versión  irreverente y provocadora de cuentos tradicionales japoneses. Tras la segunda guerra mundial ven la luz sus dos únicas novelas Indigno de  ser humano y El ocaso, obteniendo un gran éxito de crítica y público. Sin embargo, acuciado por su adicción de morfina y alcohol y tras largos periodos de internamiento en un psiquiátrico pone fin a su vida en 1948 arrojándose al río Tama con su amante (info. sacada de la web de Satori)
Obras: "Recuerdos", "Cuentos de cabecera", "Indigno de ser humano", "Ocho escenas de Tokio", "Repudiados", "Colegiala"


Hiromi Kawakami


Hiromi Kawakami (Tokio, 1958) estudió Ciencias naturales y fue profesora de Biología hasta que en 1994 apareció su primera novela. Sus libros han recibido los más reputados premios literarios, que la han convertido en una de las escritoras japonesas más leídas. En esta editorial han aparecido sus libros El cielo es azul, la tierra blanca (2001; Acantilado, 2009), que recibió el Premio Tanizaki, Algo que brilla como el mar (2003; Acantilado, 2010), Abandonarse a la pasión (1999; Acantilado, 2011), El señor Nakano y las mujeres (2005; Acantilado, 2012), Manazuru (2006; Acantilado, 2013) y Vidas frágiles, noches oscuras (2006; Acantilado, 2015) (información sacada de la web de Acantilado)

Obras: "El cielo es azul, la tierra blanca", "Algo que brilla como el mar", "El señor Nakano y las mujeres", "Manazuru", "Vidas frágiles, noches oscuras", "Amores imperfectos".


Kenzaburo Oé

Kenzaburo Oé (Ose, Japón, 1935) está considerado el símbolo y el portavoz de su generación y uno de los grandes escritores japoneses de nuestro tiempo. ha obtenido los galardones literarios más importantes de su pais, ratificados en 1989 por el Europalia de la Comunidad Europea y en 1994 por el Premio Nobel (información sacada de la web de Ed. Anagrama)

Obras: "Cuadernos de Hiroshima", "Arrancad las semillas, fusilad a los niños", "Cartas a los años de nostalgia", "Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura", "El grito silencioso", "La presa", "Una cuestión personal".

Kazumi Yumoto 


Kazumi Yumoto nació en Tokio en 1959 y en 1992 publicó su primera novela, Los amigos (Nocturna, 2015), que fue un éxito de ventas y premios tanto en Japón (donde se llevó al cine dos años después) como en el resto del mundo. Desde entonces ha publicado varias novelas más, entre ellas La Casa del Álamo (1997; Nocturna, 2017), llevada al cine en 2015, y Viaje a la costa (2010; Nocturna, 2016), cuya adaptación cinematográfica, a cargo de Kiyoshi Kurosawa, recibió en 2015 el premio Un Certain Regard a la Mejor Dirección en el Festival de Cannes (información sacada de la web de Nocturna Ediciones)
Obras: "Los amigos", "La casa del álamo", "Viaje a la costa"


Natsume Soseki 

Cuando tenía dos años, sus padres lo entregaron en adopción a uno de sus sirvientes y a su mujer, con quienes viviría hasta los nueve años. En 1884, instado por su familia, se matricula en la Universidad Imperial de Tokio para cursar Arquitectura, aunque acaba estudiando Lengua Inglesa. En 1886 traba amistad con el poeta Masaoka Shiki, que le inicia en el arte de la composición de haikus. Será entonces cuando adopte el nom de plume de Sōseki (que en chino significa «terco»). Tras graduarse en 1893, Sōseki empieza a trabajar como profesor en la Escuela Normal de Tokio, pero pronto, en 1895, es destinado a la lejana Escuela Secundaria de Matsuyama, en la isla de Shikoku. Parte de sus experiencias en esta remota escuela rural serán recogidas en su novela Botchan, que publicará en 1906. Apenas un año después de haber llegado a Matsuyama, dimite de su puesto y comienza a enseñar en un instituto de la ciudad de Kumamoto, en donde conocerá a su mujer. En 1900 se le concede a Sōseki una exigua beca del gobierno japonés y se le envía a Inglaterra. En este país pasará los años más tristes de su vida, leyendo libros sin parar, deambulando por las calles y pasando miserias sin cuento. Parte de sus sombrías reflexiones sobre la vida inglesa serán publicadas años después en el diario japonés Asahi. Regresa a Japón en 1902, con un contrato para enseñar en la Universidad Imperial de Tokio, donde sucederá al escritor Lafcadio Hearn como profesor de Literatura Inglesa. La carrera literaria de Sōseki se abre propiamente en 1903, cuando comienza a publicar haikus y pequeñas piezas literarias en revistas como Hototogisu. Pero la fama le llegará con la publicación en 1905 de Soy un gato (Impedimenta, 2010). En 1906 aparecerá Botchan (publicada por Impedimenta y galardonada con el Premi Llibreter 2008), que le catapulta al éxito y que se convierte automáticamente en un best-seller y en una de las novelas más leídas por los japoneses durante décadas. Sōseki escribió catorce novelas a lo largo de su vida, culminando en Kokoro, su obra maestra, publicada en 1914. Sanshiro (1908, publicada por Impedimenta en 2009) está considerada la novela puente entre sus dos obras capitales, y forma parte de una trilogía que se completa con Daisuke (1909, Impedimenta, 2011) y La puerta (1910, Impedimenta, 2012). Natsume Sōseki murió en Tokio en 1916 a los 49 años de edad a causa de una úlcera de estómago. En 1984, y en homenaje a su fama y trascendencia, el gobierno japonés decidió poner su efigie en los billetes de mil yenes (información sacada de la web Ed. Impedimenta). 
Obras: "Botchan", "Shanshiro", "Soy un gato", "Daisuke", "La puerta", "Luz y oscuridad", "Kokoro", "El minero".

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Yo te quise más - Tom Spanbauer

14:29


Hoy os voy a hablar de Nueva York, de un hombre muy particular que vive aquí. De las pequeñas dosis tan maravillosas de los años ochenta que hay aquí, de la ropa "rara" de nuestro protagonista. De la soledad que se respira en sus páginas pero también la esperanza y las ganas de vivir. De un amor, una amistad y otro amor, el último, que acabó con todo. O casi. 
     Tom Spanbauer tiene algo no sé exactamente el qué pero tiene ese algo que hace que una historia aparentemente normal se convierta en algo especial. Si me paro a pensar con cierta claridad sobre la novela me doy cuenta que lo primero que me ha gustado de ella es su estilo. La forma en la que Ben nos cuenta su historia es uno de los puntos claves. Simple pero no del todo, conciso, claro. Que consigue que desviarse por las diferentes etapas de la vida de Ben no sea un problema, pero sabe también explicar el motivo de todos sus males a posteriori (oh, las mujer de su vida, tío). Los momentos de tensión, de felicidad, de éxtasis. De repetir los errores del pasado, de pisar la misma piedra que tiene el mismo nombre, con el mismo diagnóstico. La necesidad de salir corriendo en el momento menos oportuno. Todo eso transmite Tom Spanbauer con su narración, y eso es sólo el principio. 

Lo segundo que más me ha gustado de Yo te quise más es Ben, su protagonista, el pilar (im)perfecto. Ben es la personificación del desastre, de la mala suerte, un claro ejemplo de cuando tu infancia te pasa factura, cuando las cicatrices y las heridas son tan profundas que son una parte intrínseca de ti. No es que no sepas o no te sale ser de otra manera, es que no puedes. Cuando te gusta escribir pero no te ves con fuerzas de llevarlo más allá de un simple hobby. Cuando lo que escribes no llega a nadie. O casi. Porque llega un momento en que sí, solo necesitabas a la persona justa. Se podría decir que realmente así empieza todo. Un curso de literatura, una invitación a una fiesta (una fiesta un poco peculiar) en la que lo realmente importante es leer lo que uno haya escrito. Y entonces ocurre. Lo que has escrito (y que no parece tener sentido) llega a alguien.
     Yo te quise más es una historia que se va desarrollando en diferentes fases y frentes. Una primera fase, la del amor totalmente platónico pasa sin que casi nos demos ni cuenta. La primera cita, la ruta que se sigue, el punto culminante. Y de repente se acabó. Solo un puñado de recuerdos, venga, vive con eso. La segunda fase, la amistad, la de ese viaje con la novia de Hank, el viaje para vender sus libros juntos, el momento culminante en que todo podría haber tenido por fin sentido. Ya lo decía Adele hace unos años: we could have had it all. Todo eso hace que nosotros nos preguntemos, ¿es el fin? ¿Puede acabar una historia de amor así? Luego está la última, la carrera final. La agridulce, la de el tiempo lo cura todo, la amarga, la del golpe final.

Y ese es el primer frente, el de Ben y Hank. Hank y Ben. Hank, ese tío que puede enamorar a cualquiera. Esos ojos, ese pelo, no existe nadie como Hank. Su forma de ser, de moverse, de mirar. Las miradas. Nadie se mira como lo hacen Hank y Ben. Pero cerremos esa página. Abramos la siguiente. El otro frente abierto, el frente abierto por culpa de Ben, Ruth. Ruth que estuvo casada, Ruth a la que no le importaron todas las rarezas y extravagancias de Ben. La Ruth que lo cuidó y aguantó todo lo que vino a raíz de su enfermedad. La que puso todo su empeño en entenderlo, en darle espacio pero sin separarse de su lado. Pero sin dejar de ser Ruth. La chica que cuando se ruborizaba su cuello se ponía rojo, la pelirroja, la cargante Ruth. La Ruth de las dos caras. Dejémoslo en suspenso y vayamos a la siguiente, el último frente, en el que todo confluye. En el que tres son una multitud. En la que tres necesitan un cuarto o se convierten en dos. ¿Quién te quita a quien aquí?
     Tom Spanbauer ha escrito un libro de amor verdadero, pero no del tipo cuento de hadas, sino el que existe de verdad, el que podemos encontrar en cada esquina de una ciudad grande (y tampoco hace falta irse tan lejos). Yo te quise más es también una historia de descubrimiento de uno mismo, de superar el miedo a los demonios del pasado, de convivir con ellos. Reconocer que hay un problema y sin embargo seguir adelante con la cabeza bien alta (o todo lo posible al menos). Pero Tom Spanbauer asimismo muestra la cara más privada y personal de algunas de las enfermedades más comunes (y mortales) que hay hoy en día y esto es tremendamente importante. La forma en la que las integra en la historia, dándoles el peso suficiente para influir en las decisiones, en la forma de ser de Ben, en su modo de ver el mundo y comportarse con los demás. En como le cambia la vida. En como eso cambia la forma de ver al resto. En como el resto de ve a ti.

Dos, tres, dos. Las cosas pueden salir bien o salir mal, pero siempre habrá alguien que saldrá herido, uno más que otro. La herida será más profunda o menos pero no está en nuestras manos medir las heridas del corazón. A veces ni siquiera las del nuestro propio. Aceptar las cosas tal y como vienen, dejarse llevar por la corriente es también una opción. Los humanos somos seres incapaces de medir las emociones de los demás, nunca seremos capaces de descubrir la verdad oculta si el otro no lo quiere demostrar y quizás por eso, en el fondo, él te quiso más.

   


Ben fue un iluso al creer que podría amar a un hombre y luego a una mujer, «dos personas extraordinarias, dos formas únicas de amar, de décadas diferentes, en extremos opuestos del continente», y salir indemne. Hank y Ben establecieron una profunda amistad en el Nueva York de los años ochenta, mientras aprendían a convertirse en escritores. Hank era heterosexual, y Ben, a pesar de haber estado con mujeres, un homosexual en toda regla. En los años noventa, Ben, ya sin Hank y enfermo de sida, se enamoró de Ruth, una de sus estudiantes de escritura creativa en Portland. El día que Hank apareció de nuevo en escena, nada pudo evitar que se cumpliera aquella famosa regla del tres, según la cual a un trío siempre se le acaba sumando un cuarto o restándosele uno. Y en este caso fue Ben quien quedó fuera.